Prueba real
No hay nada simulado: es el visor entero, con los mismos controles que tendrías delante. Tómate el tiempo que quieras y vuelve cuando quieras.
Lo único que aquí no es como en un hospital es de dónde llegan los estudios: en esta demostración están en ficheros, para no tener que montar un archivo de imagen detrás de ella. En un hospital el visor los pide al archivo de imagen por DICOMweb, y el portal recibe por DIMSE lo que mandan los equipos. Está explicado en el manual.
Los seis primeros son de pacientes reales y vienen de PTB-XL, un banco público de 21.799 electrocardiogramas registrados en el Physikalisch-Technische Bundesanstalt de Berlín. Están desidentificados en origen, y los que verás aquí están además entre los 16.056 validados por una persona, no sólo etiquetados por el aparato.
No hay datos de ningún hospital nuestro ni tuyo. Los identificadores (PTBXL-8420) son los del propio banco, que ya son anónimos.
El séptimo va marcado como sintético y no es un paciente: lo fabricamos nosotros porque PTB-XL son registros de diez segundos y no trae ni Holter ni sonido. Preferimos decírtelo a que lo descubras midiendo.
Wagner, P., Strodthoff, N., Bousseljot, R., Samek, W., & Schaeffter, T. (2022).
PTB-XL, a large publicly available electrocardiography dataset (version 1.0.3).
PhysioNet. doi.org/10.13026/kfzx-aw45
Publicado bajo licencia Creative Commons Attribution 4.0 International.
El visor compara con electrocardiogramas anteriores del mismo paciente, y nunca ofrece los de otro: ese filtro vive en el cliente, da igual lo que devuelva el archivo.
Los dos primeros estudios de la lista son el mismo hombre con casi tres años de diferencia, y en el segundo hay hallazgos que en el primero no estaban. Abre el de 1987 y pulsa COMPARAR: el de 1985 aparece al lado, a la misma escala, con la diferencia de fechas escrita.
Y pulsa luego Superponer: los dos paneles se funden en uno y el de 1985 se dibuja encima del de 1987, en azul y discontinuo, alineado latido con latido. Es lo que se hace con dos electrocardiogramas de papel a contraluz. El visor no resta ni señala diferencias: las pone una sobre otra y decide quien lee.
Y con los dos superpuestos, prueba la Lupa: amplia el trozo que hay bajo el puntero volviendo a dibujar la señal, no agrandando los píxeles, así que aparece detalle que el trazado no llega a dibujar. Mientras está puesta el ratón sólo hace de lupa, y dentro no se mide: ahí la rejilla deja de valer un milímetro, y la lupa lo dice en su borde.
Aquí los estudios se leen de un fichero, sin servidor, así que cada caso lleva dentro los anteriores de su paciente y nada más. Contra un archivo de verdad el visor los busca él por identificador de paciente.